Pensar el espacio no es simplemente una cuestión de erudición y mero afán de investigación por la investigación; pensar el espacio es un asunto ético-político… es pensar modos de habitar, modos de espaciar al hombre como ciudadano del mundo, es preguntarnos radicalmente por el otro, sumergirnos en los laberintos del lenguaje, reconstruir la política desde el acontecimiento de la participiación en la diferencia, liberar al arte para que coloree el transitar de los viandantes, construir de la mano de la ciencia la morada soñada por todos…